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sábado, 1 de marzo de 2014

LIGA DE INVIERNO DE MAZAGON

Este es el segundo año que la liga de invierno de Mazagón se realiza encuadrada en el nuevo "Club de Vela de Mazagón", gracias al esfuerzo de todos los regatistas de Mazagón y a Meli nuestra presidenta. Ya tenemos nuevo local y poco a poco vamos teniendo nombre.
Es la primera liga que hacemos con el Kibo tras su restauración, y aunque no hemos podido participar en las dos primeras mangas, por fin hemos podido participar en la tercera manga, pero con bajas en nuestra tripulación, una definitiva y otra temporal, así que sólo fuimos tres tripulantes los que pudimos pelear en esta manga. Como todavía no tenemos velas apropiadas para regatas y la tripulación está algo "verde" después de tanto tiempo sin navegar, decidí que este año seguiremos en categoría Open.
El resultado para nosotros ha sido un segundo puesto, del que estamos muy orgullosos, sobre todo por lo difícil que fue superar a barcos con velas de carbono ligeras en un día de muy poco viento, nada apropiado para nuestras pesadas velas.
Trofeo al segundo en Open, realizado artesanalmente por nuestro amigo y tripulante del Amelia, Paco. Todo un artista!!








miércoles, 12 de febrero de 2014

TANGÓN DE SPI

El Kibo venía con botalón para spi asimétrico y el asimétrico, pero no traía spi simétrico ni el tangón y la correspondiente maniobra.
Así que en un foro náutico de internet compré un simétrico antiguo pero que estaba en bastante buen estado y a un buen precio. Pero evidentemente necesitábamos un tangón bueno y a bajo precio.
La historia es que cuando aún tenía mi Uluru (First 25), un forero de un conocido foro náutico regalaba un tubo de titanio de unos 3 metros de largo, y tuve la suerte de que me lo regalara a mí, y para más suerte, también vivía en la misma ciudad que yo, por lo que sólo tuve que ir a buscarlo con el coche. Transportarlo fue más complicado pero al final lo guardé en mi trastero a la espera de una oportunidad para ese tubo, ya que en mi Uluru tenía un tangón de aluminio, y el tubo de titanio quedaba un poco grande para un first 25.
Cuando llegó el Kibo sin tangón, lo tuve claro, tendríamos un super tangón de titanio para ese spi que habíamos comprado.
El largo era el apropiado, así que no tuve que cortar nada, simplemente gasté dinero en comprar las puntas. Ahí tuvimos un problema, ya que el tubo de titanio al no ser para tangón tenía un diametro no estándar para las puntas que hay en el mercado. Con un poco de imaginación y la ayuda de mi padre, adaptamos los terminales que eran de un diámetro inferior al diámetro del titanio, y el resultado fue bastante bueno.



Para las perchas usé dyneema de 3mm, con ello consigo que no haya estiramiento y no añadir más peso al ya de por sí ligero tangón de titanio. Es increíble lo ligero que es...

Quedó impresionante el embutido en los aros.




domingo, 9 de febrero de 2014

NUEVO BACKSTAY

BACKSTAY
El back que traen los F 32s5 es de cable de acero de 4mm. y al final está desmultiplicado con una polea simple con arraigo y otra doble de violín. Después va reenviado a través de una polea doble a ambos lados de la bañera hacia dos mordazas, por lo que se puede reglar desde babor o estribor, según el bordo que llevemos.
El Kibo traía el sistema tal cual, el original, pero con los cabos y el reenvío a las mordazas de bañera de tal forma que era imposible trimar, estaba duro como una roca y las poleas originales son de acero con un peso enorme.
En un principio y tratando de hacer algo más suave el trimado, cambié el primer tramo por dyneema azul de 8mm. pero seguía imposible...



Ese cabo "reliado" y cruzado hacía imposible cazar backstay. Lo cambié por uno de alma de dynema de 8mm. y mucho más suave, quitando el "8", mejoró notablemente. Pero no era suficiente.


Así que me dispuse a cambiar todo el sistema. Acorté el cable poniéndole un terminal, así tiene más recorrido y puedo desmultiplicar con varias cascadas de poleas.

Eliminé la polea doble que va en el suelo cuyo sistema no me gusta, por que tiene rozamientos con el gelcoat y no me convencía.
Sustituí todas las poleas. A pié de estay puse una triple  con rodamientos de la marca Ronstan que reenvía directamente a ambas mordazas, suprimiendo la polea doble de suelo. Para no tener que añadir más herrajes de arraigo, aproveché el único arraigo de cubierta usando grilletes textiles, incluso en la polea triple.
También puse poleas dobles, Harken carbo con rodamientos. Otra simple Viadana en composite con rodamientos, y por último una simple Harken ESP en aluminio con rodamientos.



Ahora mucho mejor...

viernes, 8 de noviembre de 2013

ÓSMOSIS (HIDRÓLISIS), EN OBRA VIVA.


OBRA VIVA
Todo aquél que compra o tiene un barco de segunda mano con unos cuantos años de antigüedad, está expuesto a la tan conocida (o no tan conocida) ósmosis, que en realidad es la hidrólisis.
Es un tema que en general causa cierta preocupación a los armadores, o los que lo van a ser, sobre todo si se es novato y se afronta la compra de tu primera embarcación que no sea nueva.
He constatado que también en general, hay un gran desconocimiento del tema, y que muchos armadores no saben o no han tenido la oportunidad de ver ni oler en vivo y en directo un casco con hidrólisis.
Por otro lado, y a tenor de lo que dicen algunos armadores, hay una corriente en contra del “alarmismo” que rodea este tema. Aducen que todavía ningún barco se ha hundido por la hidrólisis, y que se puede seguir navegando muchos años sin repararla y no pasa nada, primando el disfrute de la embarcación antes de complicarse la vida con reparaciones.
Evidentemente hay de todo en la viña del Señor, y aquí en este blog que escribo y edito yo, voy a poner mi opinión con la que muchos no estarán de acuerdo, pero en cualquier caso es una opinión basada en gran parte por la experiencia y puede ayudar a quien la quiera seguir, y también a quien no la quiera seguir.
Está claro que, como en todos los sectores y negocios, y el de la náutica no sólo no se libra, sino que se ve mucho más afectado, por el oportunismo y la facilidad para aprovecharse de los clientes por parte de náuticas, mecánicos y en general profesionales que prestan sus servicios. Lo que no quiere decir que no haya profesionales honrados, pero sí es verdad que muchas veces se demoniza la hidrólisis (ósmosis para todo el mundo), y se asusta (por no usar el verbo acojonar) a los propietarios. Pero yo particularmente, soy de la opinión de que en el término medio está lo correcto. Siendo consciente de que muchos se frontan las manos ante un barco con hidrólisis y que en la mayoría de los casos los precios de reparación y materiales están más que inflados, tampoco estoy con aquellos que no pretenden darle importancia, muchos de ellos no se la dan ante la ósmosis en los barcos de los demás cuando opinan, pero habría que verlos cuando les toque a ellos, y aunque no se te hunda el barco, tan sólo por el simple cariño y amor que la mayoría tenemos a nuestras embarcaciones debemos arreglar lo antes posible dicho mal, por no hablar de que si se deja pasar el tiempo, el coste de la reparación irá a más, nunca a menos.

Dicho todo ésto porque pienso que este tema “preocupa” a mucha gente que no tiene demasiada información al respecto, voy a continuación a relatar mi caso, explicando ciertas cuestiones que pienso que pueden ayudar a muchos tanto a prevenir como a curar. Creo que mi experiencia puede ser de gran ayuda a alguien que pueda verse en mi situación, y por lo tanto mi intención es que alguien se beneficie de mi experiencia, así como a la vez puedan ver en qué consiste dicha reparación.
El Kibo es el segundo barco que compré, el primero fue el Uluru también un First de Beneteau con más de veinte años. Cuando compré a Uluru la verdad es que era bastante novato a pesar de que ya había visto un barco con hidrólisis, y había olido el olor característico avinagrado de las ampollas cuando se pinchan y sueltan el ácido amarillento. Pero un año después de comprarlo le quité yo mismo todas las capas de patente, y el casco estaba nuevo y perfecto.
Así pues, fui a comprar el Kibo muy confiado porque ya tenía más años de experiencia como armador, y sobre todo porque se lo comprábamos a un conocido miembro de un conocido foro náutico de internet. Por cuestiones familiares que no vienen al caso, y por el apremio de tiempo y la distancia (Sevilla-Murcia, donde estaba el barco), no saqué el barco del agua para comprarlo. Confié ciegamente en una persona que como digo es muy conocido por internet en dicho foro náutico, y ese fue mi gran error. Por lo tanto, primera lección a aquel que quiera comprar un barco de segunda mano, es NO fiarse ni de su padre, porque si no, te engañarán como hicieron conmigo. SIEMPRE, hay que contratar a un profesional experto para que haga una exhaustiva peritación y nos certifique que el casco está libre de hidrólisis. El coste de dicho informe puede estar en torno a los 500€, y aunque haya quien piense que se los podría ahorrar y arriesgarse, yo recomiendo encarecidamente que NO.
El vendedor del Kibo me aseguró que el barco estaba bien, y que podía confiar en que no tendría ningún problema, es más, 3 ó 4 meses antes se le había pasado la ITB, y se le había dado el antifouling por lo que tenía para un año casi, sin necesidad de sacar del agua.
Ocho meses más tarde, me dispongo a sacar el barco para renovar la patente, pregunto al vendedor qué antifouling le había dado para darle yo el mismo, o al menos uno compatible, pensando que el casco estaba perfecto y que lo único que requeriría es algo de lija para quitar un poco la anterior patente y darle la nueva. El vendedor me comenta que el antifouling que él le había dado era “Internacional Cruiser Uno”.
Un barco que en palabras de su anterior dueño era “el mejor First 32s5 del mercado”, se suponía que la obra viva estaría perfecta, lisa, sin miles de capas de anteriores patentes, la quilla (de hierro) completamente imprimada y también lisa. Pues éste es el aspecto del Kibo cuando a los ocho meses de su compra lo saqué yo por primera vez. Las fotos son instantes después de salir del agua. de hecho en la primera, se ve al marinero poniendo los puntales mientras cuelga de la grua.








 
Hay muchísimas más, pero creo que se ve el lamentable estado (al margen de la hidrólisis) que presentaba el casco y la quilla. En las fotos es difícil apreciar las pompitas de hidrólisis, porque además eran pequeñas y estaban completamente extendidas por toda la obra viva.
Para no extenderme mucho, diré que contratamos a alguien que nos hizo una peritación, con dos catas del casco una superficial para ver el alcance de la hidrólisis y otra profunda, es decir , un agujerito que atravesó el casco y donde vimos todas las capas de fibra y en qué estado estaban.

Medición del casco dos semanas después de sacarlo de agua


Cata superficial, vemos distintos niveles de lijado.


Cata profunda

El resumen del informe, es que tenía hidrólisis superficial extensiva, es decir, que afortunadamente la hidrólisis no era muy profunda y por lo tanto no afectaba a muchas capas de fibra , pero estaba completamente extendida por toda la obra viva. Según el experto (y todos los profesionales que fueron viendo el barco en el varadero de puerto Gelves en Sevilla), era un proceso que llevaba desarrollandose mucho tiempo atrás (más de los 8 meses que hacía que habíamos adquirido el barco),y todos coincidieron en que es algo que con toda seguridad el vendedor debía conocer, sobre todo si como él decía estaba tan pendiente de su barco y llevaba tanto en esto de la náutica, pues el Kibo era su tercer barco. Y otro dato interesante que en su momento me dejó perplejo, y es que según dicho experto, este tipo de hidrólisis con pompitas pequeñas se podía enmascarar a la hora de vender un barco, para que alguien inexperto a simple vista no note que el casco tiene hidrólisis. Cuando le pregunté que cómo se hacía eso, me contestó que usando un determinado antifouling... mi siguiente pregunta como os imagináis fue, qué antifouling, respuesta : Internacional Cruiser Uno. Qué casualidad, el mismo que le habían dado antes de ser vendido. Ojo, no quiere decir que todo el mundo que dé a sus barcos esta marca, esté enmascarando una hidrólisis, pero ahí queda eso...
Lo que sigue a todo esto fue un calvario, llamamos al vendedor pensado que a tenor de su reputación en este mundillo daría la cara y afrontaría, si no toda la reparación, una gran parte de ella, pero este individuo no quiso saber nada del tema, y en un último alarde de cinismo, me remite para que tratara por teléfono con un amigo suyo que resultó ser su abogado y que me ofreció para callarme la boca el 10% de los costes de reparación, es decir, aproximadamente 500-600 miserables euros, sin contar con los gastos de casi un año de varadero y por supuesto un año sin barco.
La pregunta que muchos se estarán haciendo es por qué no se denunció, pues la ley dice que el plazo para reclamar por vicio oculto es de 6 meses desde la compra, por no contar con gastos de abogados, procuradores, costas de juicio, etc.
Todo ésto, espero sirva de ejemplo y advertencia a todo aquél que vaya a realizar una operación de compra-venta. Y digo venta, también, porque yo para comprar al Kibo, en la misma fecha vendí al Uluru, el comprador, alguien novato en ésto, y que compraba su primer barco, tampoco quiso sacar el barco del agua y mirarlo, aunque yo le aseguré que estaba bien, pero le insistí en que lo mirara por si acaso. Me lo pagó, y después de ello, yo le dije que debía darle antifouling al Uluru, y me pidió que se lo gestionara yo y se lo llevara yo al foso, que a él le daba algo de respeto por no estar acostumbrado al barco. Así lo hice, y cuando el Uluru salió del agua después de más de año y medio sin sacarlo, el casco estaba impecable. Si no, yo hubiera dado la cara y habría al menos negociado una devolución de una determinada cantidad. Pienso que hay que ser un Señor a las duras y a las maduras, y tener un mínimo de honradez.

Tras pensar mucho y pedir algún presupuesto y consejos, decidimos que la mejor opción era reparar el barco en el varadero de Puerto Gelves, pues todos los expertos coinciden obviamente, en que es mejor un ambiente dulce que salado, como el de Gelves en Sevilla a orillas del Guadalquivir. Por otro lado lo teníamos a 10 minutos en coche de casa, y allí hay profesionales perfectamente capaces y con mucha experiencia en este tipo de reparaciones, de hecho, Gelves es un puerto tradicional al que muchos armadores, incluso extranjeros, recalan para hacer reparaciones en sus barcos.

Continuará....


 
Bueno, pues continúo con el relato. Una vez el barco en Puerto Gelves, lo primero que se le hizo fue aplicar decapante a toda la obra viva para quitar todas las patentes y dejar el gelcoat libre de pinturas. A continuación, con una máquina eléctrica se peló todo el gelcoat dejando la fibra la descubierto. Esta tarea es dura, yo no lo hice, todo el trabajo de restauración lo hizo un profesional contratado con amplia experiencia. Tras tener toda la obra viva pelada en la fibra se procedió a chorrear con arena la fibra para sanear precisamente toda la hidrólisis. Nótese en las fotos que entre la fibra y el gelcoat, hay una capa gris. Esta capa es una barrera de epoxy que el astillero daba a todos estos modelos para evitar en el futuro la hidrólisis, pero aun así en muchos casos no ha sido suficiente.

Decapado de patentes








 
Aprovechando el chorreado del casco, pedimos que también se diera chorreo a la quilla, pues como queda patente en las fotos, su estado era totalmente deprimente. Pienso que si hay algo que denota el mal mantenimiento y despreocupación de un armador hacia un velero, es el estado de la quilla, sobre todo si ésta es de hierro, pues una quilla con óxido, con muchas capas de patentes, con superficie irregular, etc, da idea de un barco mal cuidado. Desde luego la quilla del Kibo daba miedo verla, y por lo tanto decidimos sanearla completamente con el chorreado de arena, dejarla en el hierro e inmediatamente darle una protección, para posteriormente enmasillarla y dejarla en perfecto estado, con el borde de salida del agua bien hecho sin irregularidades.
En este punto, añadir que como no me fiaba ya de la unión quilla casco, lo que hice fue quitar la masilla de todo el contorno de la unión quilla-casco, para comprobar que no hubiera óxido ni ningún tipo de problema, y afortunadamente el estado era perfecto, la quilla presentaba el hierro en esa zona completamente limpio y la unión estaba muy bien. Para volver a sellar la unión quilla-casco, se le aplicó una silicona con una caña algo más ancha para hacer más progresiva la transición de la quilla hasta el casco. Esto lo hizo mi amigo Carlos experto en aplicación de siliconas entre otras cosas y armador del Karfo, un Bavaria 31 Cruiser que es el terror de las regatas de Mazagón, muy preparado para regatear y muy rápido.




Casco y timón chorreados con arena





Quilla chorreada e imprimada


Otra cosa en relación a la quilla fue la revisión de pernos y su apriete. Busqué por internet una tabla de fuerza de apretado de los pernos del F32s5. Además, quité algunos para ver el estado de los pernos y de la rosca en la quilla. En el caso de este modelo y creo que en los First en general, la quilla va unida al casco por unos pernos que roscan en la quilla, y no como el sistema más general que es pernos que se aprietan con tuercas. El resultado es que los pernos estaban bien y las roscas en la quilla perfectas sin óxido ni nada por lo que preocuparse.
Para quien tenga dudas, decir, que los pernos hay que apretarlos según las especificaciones del astillero y hay que hacerlo con una llave dinamométrica. En este caso me ayudó para ello mi amigo Maxi, armador del Enriaero, Fortuna 9.




Continuamos... tras “pelar”, y chorrear la fibra, dejamos el barco durante varios meses secándose, el ambiente “dulce” no salino de Sevilla, favorece que la fibra se seque y pierda toda la humedad.. Mientras, vamos pensando algunos cambios y mejoras que queremos hacer aprovechando que está fuera del agua y en reparación. Es difícil transmitir la impotencia y las ganas de quemar el barco por no quemar a alguien, que te entran. Diré que los meses que el barco estuvo secándose, pasé o pasamos mejor dicho, por varias etapas, incluyendo la total apatía hacía todo lo que tenía que ver con el barco. Afortunadamente, yo pude seguir navegando en algunas regatas formando parte del equipo de regatas del Karfo, pero aún así, es algo que no deseo a ningún armador sobre todo si te has comprado recientemente tu barco con la ilusión y el esfuerzo económico que ello conlleva...bueno, a alguno sí se lo deseo...
Una vez comprobado que la obra viva estaba libre de humedad, y ya metidos en el verano, se procedió a darle a la obra viva una mano de imprimación de epoxi west system para que la fibra quede preparada para “recibir” la masilla.
Con masilla epoxi West system se procedió a recubrir todo el casco, para después lijarlo hasta dejar la superficie completamente lisa.
Después se le dio barrera antihumedad consistente en resina epoxi más aditivo antihumedad de West system 422, fueron cuatro capas.
Posteriormente se le aplicó resina epoxi pura sin aditivos, 3 capas.
Una capa o dos de imprimación aluminio.
Y por último un par de capas de antifouling de Hempel con teflón para regatas.
Pongo varias fotos que ilustran cómo fue el proceso.